Nuestro mundo gira
y lo hace sin detenerse jamás, sin compasión. Crecemos, maduramos, nos
enamoramos, sufrimos, triunfamos, enfermamos… no paramos ni un segundo! Pero
siempre lo hacemos rodeadas de nuestra gente, esas personitas sin las que no
podemos vivir. Cierto es que ellas también van cambiando, evolucionan, incluso a veces nos hacen sufrir de manera
desgarradora. Esa es la razón por la que mucha gente decide no entregarse
totalmente a sus amistades. Pero yo, pese a que (como a todas) me han hecho mucho
daño, me han decepcionado y traicionado mi confianza y amistad, no puedo vivir
sin saber que tengo en mi vida y a mi lado a esas personitas que, ya sea
individualmente o en grupo, me hacen la persona más feliz del mundo. ¡No puedo
ni quiero vivir sin ellas!
Todas de pequeñas
jurábamos estar juntas hasta el fin del mundo mundial, hacíamos planes sobre
nuestras bodas, nuestros hijos o nuestro futuro, y la única condición era estar
siempre juntas. Más tarde, siendo mujercitas, tras muchos cambios teníamos otro
grupo de amigas, pero continuábamos divagando sobre nuestra vida y nuestro
sueño continuaba siendo estar juntas “forever”.
En el presente mi
vida es diferente, mis objetivos aún no los tengo claros (aunque sería un gran
detalle), mis hormonas están presentes en cada uno de mis movimientos, tengo
miles de cuestiones sin resolver, incluso me creo madura y capacitada para
afrontar los vaivenes del destino, pero aun así las necesito a mi lado. Aunque
no tengo tiempo ni para respirar hondo, necesito saber que soy importante para
esas personas que ahora son el centro de mi vida (junto a mi familia, por
supuesto). No hablo de las amistades normales, esas con las que poder ir un
día a cenar o de fiesta. Hablo de esas chicas que con solo mirarme saben qué
estoy pensando o sintiendo, que con una de sus sonrisas son capaces de
alegrarme el día más amargo, que días enteros con ellas parecen minutos… que con
solo uno de sus abrazos soy capaz de sobrevivir, de seguir luchando. ¡Es tan
increíble, pero a la vez tan inexplicable! Aunque no creo que sea posible,
pobre de la que no tenga al menos una persona así a su lado, siento compasión
por ella. Tiene que ser horrible no saber lo que se siente cuando los ojos te
están empezando a hacer chiribitas y viene ella, llena de amor, y te abraza
como si se le fuera la vida en ello. O cuando estás abatida por cualquier razón
e intentas disimularlo por todos los medios y llega ella, tu gran amiga, te
mira a los ojos fijamente, se emociona (acto que hace que instantáneamente tus
ojos se conviertan en un mar de lágrimas) y te dice: “Tranquila cielo, sabes
que no estás sola”.
Ahora me pongo a
mirar al futuro y ya no son planes lo que hago, lo que siento es la necesidad
de tenerlas siempre a mi lado. Mucha gente se desvive por encontrar el amor porque afirman no poder vivir
sin una pareja. No es mi caso, mi objetivo es desvivirme porque ellas, mis
mejores amigas, permanezcan siempre a mi lado y puedan escribir la historia de
mi vida junto a mí.

