lunes, 2 de diciembre de 2013

LO TENGO CLARO

Nuestro mundo gira y lo hace sin detenerse jamás, sin compasión. Crecemos, maduramos, nos enamoramos, sufrimos, triunfamos, enfermamos… no paramos ni un segundo! Pero siempre lo hacemos rodeadas de nuestra gente, esas personitas sin las que no podemos vivir. Cierto es que ellas también van cambiando, evolucionan,  incluso a veces nos hacen sufrir de manera desgarradora. Esa es la razón por la que mucha gente decide no entregarse totalmente a sus amistades. Pero yo, pese a que (como a todas) me han hecho mucho daño, me han decepcionado y traicionado mi confianza y amistad, no puedo vivir sin saber que tengo en mi vida y a mi lado a esas personitas que, ya sea individualmente o en grupo, me hacen la persona más feliz del mundo. ¡No puedo ni quiero vivir sin ellas!
Todas de pequeñas jurábamos estar juntas hasta el fin del mundo mundial, hacíamos planes sobre nuestras bodas, nuestros hijos o nuestro futuro, y la única condición era estar siempre juntas. Más tarde, siendo mujercitas, tras muchos cambios teníamos otro grupo de amigas, pero continuábamos divagando sobre nuestra vida y nuestro sueño continuaba siendo estar juntas “forever”.
En el presente mi vida es diferente, mis objetivos aún no los tengo claros (aunque sería un gran detalle), mis hormonas están presentes en cada uno de mis movimientos, tengo miles de cuestiones sin resolver, incluso me creo madura y capacitada para afrontar los vaivenes del destino, pero aun así las necesito a mi lado. Aunque no tengo tiempo ni para respirar hondo, necesito saber que soy importante para esas personas que ahora son el centro de mi vida (junto a mi familia, por supuesto). No hablo de las amistades normales, esas con las que poder ir un día a cenar o de fiesta. Hablo de esas chicas que con solo mirarme saben qué estoy pensando o sintiendo, que con una de sus sonrisas son capaces de alegrarme el día más amargo, que días enteros con ellas parecen minutos… que con solo uno de sus abrazos soy capaz de sobrevivir, de seguir luchando. ¡Es tan increíble, pero a la vez tan inexplicable! Aunque no creo que sea posible, pobre de la que no tenga al menos una persona así a su lado, siento compasión por ella. Tiene que ser horrible no saber lo que se siente cuando los ojos te están empezando a hacer chiribitas y viene ella, llena de amor, y te abraza como si se le fuera la vida en ello. O cuando estás abatida por cualquier razón e intentas disimularlo por todos los medios y llega ella, tu gran amiga, te mira a los ojos fijamente, se emociona (acto que hace que instantáneamente tus ojos se conviertan en un mar de lágrimas) y te dice: “Tranquila cielo, sabes que no estás sola”.
Ahora me pongo a mirar al futuro y ya no son planes lo que hago, lo que siento es la necesidad de tenerlas siempre a mi lado.  Mucha gente se desvive por encontrar el amor porque afirman no poder vivir sin una pareja. No es mi caso, mi objetivo es desvivirme porque ellas, mis mejores amigas, permanezcan siempre a mi lado y puedan escribir la historia de mi vida junto a mí.